La disociación es una de las respuestas más desconocidas —y a la vez más profundas— del trauma psicológico. No es una rareza, ni una enfermedad, ni un fallo mental: es una estrategia brillante del cuerpo para protegerte de un dolor que era demasiado grande para sentirlo en aquel momento.
Cuando la emoción supera la capacidad de procesarla, la mente se separa. Cuando el cuerpo siente peligro constante, aprende a no sentir. Cuando el entorno no es seguro, el sistema nervioso desconecta para sobrevivir.
En esta guía encontrarás una explicación clara, humana y en profundidad de qué es la disociación, por qué ocurre, cómo se manifiesta en la vida adulta y cómo se puede sanar con un enfoque integrativo basado en neurociencia, cuerpo y vínculo terapéutico.
Qué es la disociación
La disociación es un mecanismo de defensa en el que la mente se separa parcial o totalmente de la experiencia emocional, sensorial o cognitiva que está viviendo.
No es locura. No es perder el control. Es supervivencia.
Se trata de un estado en el que:
- te sientes desconectado de tu cuerpo,
- vives como en una nube,
- sientes que la realidad está lejos o borrosa,
- funcionas en automático,
- tus emociones están apagadas.
La disociación no es un defecto: es una habilidad de emergencia que tu sistema nervioso desarrolló para no desbordarse.
Por qué ocurre la disociación
La disociación aparece cuando la amenaza (real o emocional) es tan grande que el cuerpo no puede luchar ni huir. Entonces, activa la tercera vía: congelarse o desconectarse.
Ocurre típicamente cuando:
- el dolor emocional es insoportable,
- el entorno no permite expresar emociones,
- el niño depende del agresor o crítico,
- hay miedo constante,
- hay negligencia emocional crónica.
La disociación no es una elección racional: es una decisión automática del sistema nervioso para proteger la integridad psicológica.
Tipos de disociación
1. Disociación leve o cotidiana
Soñar despierto, ir en automático, perderse en la mente. Todos la experimentamos en algún grado.
2. Despersonalización
Sentirse desconectado del propio cuerpo: “como si no fuera yo”, “como si observara desde fuera”.
3. Desrealización
Percepción distorsionada de la realidad: “todo se siente extraño”, “como en una película”.
4. Amnesias disociativas
Gaps de memoria, olvidos prolongados, dificultad para recordar momentos de la infancia o discusiones.
5. Disociación estructural
Cuando partes internas quedan separadas entre sí para manejar el trauma (modelo de Van der Hart).
Qué ocurre en el cerebro cuando te disocias
Estudios de neuroimagen muestran que durante la disociación:
- la amígdala se apaga parcialmente,
- la corteza prefrontal se hiperactiva para desconectar,
- la insula reduce la percepción corporal,
- el sistema nervioso parasimpático dorsal toma el control.
Esto explica por qué la disociación se siente “irreal” y a la vez calmada o fría.
La disociación y el sistema nervioso
Según la teoría polivagal de Stephen Porges, la disociación corresponde a un estado de colapso dorsal vagal, en el que el cuerpo:
- reduce la energía,
- se desconecta de la emoción,
- se apaga para no sentir dolor.
Este estado no es peligroso en sí mismo, pero indica que tu sistema nervioso se siente abrumado o indefenso.
Señales de disociación
- sentirte “lejos de ti mismo”,
- dificultad para sentir el cuerpo,
- nublarse en medio de una conversación,
- no recordar partes de un día,
- sentirte como un espectador,
- hacer tareas en automático,
- sensación de irrealidad.
Muchas personas creen que “no sienten nada”: en realidad, están disociadas.
Disociación y trauma infantil
La disociación suele originarse en la infancia porque el niño:
- no puede marcharse,
- no puede defenderse,
- no puede entender lo que ocurre,
- no tiene recursos emocionales,
- depende del agresor o cuidador.
Por eso disociarse es la opción más segura. Es un mecanismo de protección, no una enfermedad.
Por qué la disociación bloquea emociones
Cuando te disocias, el cuerpo reduce la intensidad emocional para evitar el desbordamiento.
Así aparecen:
- apatía,
- dificultad para llorar,
- sensación de vacío,
- frialdad emocional,
- incapacidad para disfrutar.
La desconexión del cuerpo
La disociación te desconecta de las sensaciones corporales porque en el pasado sentir era peligroso.
Consecuencias:
- no sentir hambre o saciedad,
- respirar superficialmente,
- no notar tensión hasta que es extrema,
- dificultad para registrar señales internas.
La recuperación implica reconectar con el cuerpo de forma segura, lenta y sin juicio.
Disociación e identidad fragmentada
Muchas personas con trauma experimentan partes internas que parecen funcionar por separado:
- una parte fuerte,
- una parte desconectada,
- una parte temerosa,
- una parte protectora,
- una parte infantil herida.
Esta fragmentación no es patológica: es el resultado de adaptaciones hechas en distintos momentos para sobrevivir.
Cómo afecta la disociación a las relaciones
- dificultad para conectar emocionalmente,
- sensación de distancia con la pareja,
- desconexión en momentos íntimos,
- bloqueos durante discusiones,
- sensación de “desaparecer” emocionalmente.
Ninguna de estas respuestas es mala voluntad: son respuestas del sistema nervioso intentando no desbordarse.
La disociación en la vida adulta
En la adultez, la disociación puede aparecer en:
- estresores cotidianos,
- conflictos de pareja,
- situaciones laborales exigentes,
- exposición emocional,
- fatiga extrema.
Más que un problema, es una señal de que tu sistema nervioso necesita apoyo y regulación.
Cómo sanar la disociación
Sanar la disociación requiere un proceso cuidadoso y gradual. No se trata de “sentir más” de golpe, sino de construir seguridad interna.
1. Seguridad y regulación
- respiración consciente,
- grounding,
- rutinas estables,
- orientación sensorial en el presente.
2. Reconexión con el cuerpo
- mindfulness somático,
- sensaciones corporales neutrales,
- movimiento suave,
- prácticas de interocepción.
3. Trabajo con partes internas
- IFS,
- trabajo con niño interior,
- compasión hacia partes que se desconectan.
4. Procesamiento del trauma
- EMDR,
- Somatic Experiencing,
- Sensorimotor Psychotherapy.
5. Reparación relacional
- vínculo terapéutico seguro,
- apego adulto saludable,
- exploración de intimidad emocional.
Terapias recomendadas
- EMDR: reprocesa recuerdos traumáticos que originan la disociación.
- Somatic Experiencing: ayuda a liberar congelamiento corporal.
- Sensorimotor Psychotherapy: integra cuerpo y mente.
- IFS (partes internas): trabaja con fragmentación protectora.
- Mindfulness de trauma: presencia segura con el cuerpo.
- Terapia de apego: repara vínculos y co-regulación.
Preguntas frecuentes
¿Es peligrosa la disociación?
No. Es una respuesta adaptativa, pero sí indica que necesitas apoyo emocional.
¿Se puede dejar de disociarse?
Sí, con un proceso adecuado de regulación y trabajo somático.
¿Necesito recordar el trauma para sanar?
No. Se trabaja con sensaciones, patrones y partes internas, no con revivir el evento.
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