Para muchas personas, la depresión no llega sola. Viene acompañada de ansiedad: nervios, preocupación constante, aceleración interna, miedo a que algo malo ocurra, tensión muscular, palpitaciones o dificultad para respirar.
Y al mismo tiempo, la ansiedad tampoco llega sola. Cuando dura semanas o meses, desgasta tanto al sistema nervioso que puede terminar en un estado depresivo donde la energía cae, la motivación desaparece y el cuerpo se apaga.
Depresión y ansiedad son como dos caras de un mismo proceso emocional: una hiperactivación del sistema nervioso que, al prolongarse, se transforma en agotamiento profundo.
Qué son la depresión y la ansiedad desde la psicología clínica
La ansiedad
Es un estado de hiperactivación física y mental. El cuerpo entra en “modo alerta”: aumenta la tensión, se acelera el corazón, la respiración cambia, la mente anticipa peligro y aparece una sensación interna de prisa o amenaza.
La depresión
Es un estado de hipoactivación y desconexión. El sistema nervioso pierde energía, la motivación se apaga y la persona se siente sin fuerza, sin interés y aislada.
Ambas parecen opuestas, pero comparten raíces profundas.
Por qué la depresión y la ansiedad aparecen juntas
Aproximadamente la mitad de las personas con depresión también presentan ansiedad. Esto ocurre por varios motivos:
1. El sistema nervioso se desregula
La ansiedad es un estado de hiperactivación continua. Cuando el cuerpo ya no puede sostener ese ritmo, se produce un colapso interno que lleva a la depresión.
2. La rumiación genera cansancio emocional
Darle vueltas a todo cansa el cerebro y agota la energía emocional.
3. La incertidumbre prolongada agota
Vivir meses o años con preocupación constante desgasta la motivación y el sentido vital.
4. La evitación genera aislamiento
Evitar lo que da ansiedad a largo plazo provoca depresión por falta de contacto, estímulo y disfrute.
5. La bioquímica interna se altera
Niveles sostenidos de cortisol y adrenalina deprimen el sistema nervioso y la respuesta emocional.
Qué ocurre en el cerebro cuando coexisten
Ansiedad y depresión activan regiones diferentes del cerebro, pero cuando coexisten, ambas redes funcionan a la vez:
- la amígdala hiperactiva → miedo, anticipación, alerta,
- la corteza prefrontal saturada → bloqueo, lentitud cognitiva,
- el sistema límbico inhibido → falta de placer y motivación.
El resultado es una mezcla de:
- aceleración interna (ansiedad),
- apagamiento emocional (depresión).
Esto es confuso para quien lo vive: “Estoy acelerado por dentro, pero sin energía para hacer nada”.
Sistema nervioso: aceleración vs apagamiento
La ansiedad activa el sistema simpático (alerta). La depresión activa el sistema parasimpático dorsal (bloqueo).
Cuando ambas coexisten, la persona puede oscilar entre:
- taquicardia → y luego cansancio extremo,
- tensión muscular → y luego falta de energía,
- preocupación intensa → y luego apatía,
- hiperactivación → y luego colapso.
Es como conducir con el freno de mano puesto y el acelerador pisado al mismo tiempo.
El ciclo ansiedad → agotamiento → depresión
Muchas personas viven un ciclo así:
- Fase de ansiedad: el cuerpo se acelera.
- Fase de resistencia: la persona sigue funcionando pese al estrés.
- Fase de agotamiento: el sistema no puede sostener más la activación.
- Fase depresiva: aparece apatía, falta de energía y desconexión emocional.
Este ciclo puede repetirse muchas veces si no se interviene.
Síntomas típicos cuando se mezclan depresión y ansiedad
La mezcla genera un cuadro único, con síntomas de ambos estados:
Síntomas ansiosos
- nerviosismo,
- preocupación excesiva,
- palpitaciones,
- tensión muscular,
- sensación de amenaza.
Síntomas depresivos
- pérdida de interés,
- fatiga mental,
- apatía,
- tristeza o vacío,
- bloqueo emocional.
Síntomas mixtos
- irritabilidad constante,
- hipersensibilidad,
- pensamientos catastrofistas,
- dificultad para concentrarse,
- somatizaciones (dolor, opresión, digestión irregular).
Cómo se viven emocionalmente
La mezcla de ansiedad y depresión genera experiencias emocionales muy particulares:
- sentirse sobrepasado y a la vez sin energía,
- querer hacer muchas cosas pero no poder,
- miedo a fallar,
- culpa por no rendir,
- sensación de estar atrapado,
- llanto fácil o, en otros casos, incapacidad de llorar,
- momentos de desesperanza.
Impacto en relaciones y vida diaria
La coexistencia de ansiedad y depresión afecta profundamente la vida social:
- cuesta expresar necesidades,
- aparece irritabilidad,
- hay dificultad para disfrutar,
- se evita el contacto social,
- se busca aislamiento para no cargar a otros,
- las relaciones se sienten agotadoras.
Cómo distinguir si predomina la ansiedad o la depresión
Predomina la ansiedad si:
- hay tensión muscular constante,
- hay preocupación anticipatoria,
- cuesta relajarse,
- el cuerpo se acelera fácilmente.
Predomina la depresión si:
- la energía está muy baja,
- hay apatía,
- cuesta levantarse o iniciar tareas,
- se siente vacío emocional.
Preguntas que te ayudarán a entender tu caso
- ¿Me siento acelerado o apagado?
- ¿Tengo miedo o falta de interés?
- ¿Mi cansancio viene de estrés o de tristeza profunda?
- ¿Mis síntomas cambian a lo largo del día?
- ¿Mi cuerpo está en tensión o en bloqueo?
Tratamiento recomendado cuando ansiedad y depresión coexisten
1. Terapia psicológica
- ACT: para reducir lucha interna y activar valores.
- TCC: para trabajar pensamientos negativos y catastrofistas.
- EMDR: especialmente si hay trauma o apego inseguro.
- Terapias somáticas: para regular el sistema nervioso.
2. Regulación del sistema nervioso
- respiración 4–6,
- coherencia cardíaca,
- grounding,
- interocepción.
3. En algunos casos: medicación
Los psiquiatras pueden recomendar antidepresivos o ansiolíticos en función de la predominancia.
4. Hábitos básicos
- rutinas estables,
- exposición a luz natural,
- actividad física leve.
Herramientas prácticas para el día a día
- Nombrar qué sientes cada mañana.
- Practicar respiración 4–6 dos veces al día.
- Reducir estimulantes (cafeína, bebidas energéticas).
- Hacer microacciones: 3–5 minutos de actividad.
- Registrar cómo responde tu cuerpo.
Enlaces internos recomendados
Si te sientes identificado
No estás exagerando. No estás siendo débil. No estás inventando nada.
Cuando ansiedad y depresión aparecen juntas, la vida puede sentirse confusa, agotadora y sin dirección.
Con ayuda profesional es posible comprender qué está ocurriendo, regular tu sistema nervioso y recuperar la energía, la claridad y la calma.
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